Hay una batalla en la ciudad.
Hay engranajes rotos, bandadas sin brújula
hay locos y maleantes de uniforme
hay una canción silbada entre los árboles.
Hay clandestinidad y lucha,
hay sangre y miradas infectas,
hay una antología poética en cada plaza,
hay risa y verbo.
Y de esta fortuna callejera canto,
con gritos rudos y letras grandes,
con un puño en alto y el ceño inflamado,
con un ruido sordo en el vientre
que clama victoria.
Hay carcajadas y llantos,
hay pasos en vanguardia,
hay movimiento en la columna,
hay suspiros de guerra.
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miércoles, 26 de marzo de 2014
martes, 17 de diciembre de 2013
Combustible para el cambio
Paso los fines de semana en casa de mis padres. Cada día un poco antes de la hora de comer a mi madre le gusta ponerse el típico programa televisivo de salsa rosa y marujeo, éstos que te dejan helado de entrada y aún más cuando te enteras de lo que cobran los personajes que copan los platós de este tipo.
Su excusa: me distrae, me ayuda a no pensar, a evadirme. Un par de veces, sin embargo, me contó la verdadera razón: ver programas de la misma franja horaria como las tertulias de Al Rojo Vivo y similares la ponen de mal humor.
No es difícil adivinar por qué. Estos últimos años están siendo, a nivel tanto político como económica y social, catastróficos. Un maldito desastre. No hay día que no lluevan noticias desesperanzadoras. El juicio de un político o banquero corrupto queda paralizado entre recurso y recurso. Cientos o miles de trabajadores a la calle, a engrosar listas del paro y colas del INEM que crecen y crecen ya no a simple vista sino en datos, cada vez que salen los datos de la EPA. Se convoca una manifestación, en Sol, en el Congreso, en una plaza, y al menor brote de violencia se pasa por la porra a todo aquel que mueva un pelo. Nos desmontan el sistema sanitario, cediendo funciones y dinero público al sector privado. Tres cuartos de lo mismo en la educación, esta vez con la enésima ley educativa que el PSOE volverá a cambiar cuando vuelva al poder. Si vuelve.
Y mientras seguimos arrojados en el barro, mientras veo cómo cada vez me va a ser más difícil encontrar trabajo cuando termine la carrera (si las becas siguen llegando y puedo pagar la matrícula), mientras un 21'6% de las familias españolas viven bajo el umbral de la pobreza, mientras el régimen compra material antidisturbios, camiones de agua, presenta leyes de 'Seguridad Ciudadana' reminiscentes del franquismo y junto a sus medios afines deslegitima e intenta ahogar la más ínfima señal de resistencia...
...ellos se siguen llenando los bolsillos.
No sólo Rajoy. No sólo Montoro. No sólo toda esa chusma que parece capitanear el barco que nos tiene a todos comiendo ratas en la bodega. Se llenan los bolsillos los almirantes de la banca, los generales de las finanzas, los mariscales de las grandes empresas y los monopolios. Los de siempre. Podemos rajar amplia y concienzudamente de la clase política, pero no siempre se les señala a ellos, los marionetistas en las sombras. No nos tienen miedo y cada vez tienen menos vergüenza. Y parece que sólo nos podemos joder y joder porque si el poder de los grandes partidos es grande, el del dinero es mayor. Parece que esto es así, y punto.
Y con el "esto es así" como máxima, damos pasos de gigante hacia atrás. Ya nadie cree en la intervención del pueblo en la política, mejor dicho, ya nadie lo ve posible. Ya nadie ve posible en un sindicato real y de trabajadores. Ya nadie cree que el sistema pueda cambiar, y de hecho hay quien cree que éste es el único sistema posible. Ya nadie ve posible en gobernar con el consentimiento de y al servicio del pueblo. Mueren personas como Mandela, que sí lo creían. Las generaciones que corrían delante de los grises ahora llevan 35 años trabajando y crían tripa y lumbago delante del televisor, desencantados, en paro. La mayoría de quienes lucharon en la Guerra Civil contra las tropas azuzadas por el capital que aún dirige el régimen ya son pasto de la vejez, o están en cunetas que no nos dejan exhumar.
Y nosotros somos una generación fruto de una comodidad que se revela como temporal y falsa, una sábana de terciopelo que cubre un asiento hecho mierda. Nunca hemos sido realmente prósperos, nunca hemos sido realmente libres. Ahora lo sabemos cuando todos los privilegios que nos caracterizaba como la gran cacareada "clase media" se esfuman de un plumazo. Nos alienan con un sistema educativo sesgado, parcial, domesticado, sin cultivo de sentido crítico, nos venden la democracia como mercado de opiniones y bienes en lugar de como circulación de justicia, conocimiento, cultura y dignidad humana. Y cuando sacamos la cabeza del rebaño para ver el precipicio al que el pastor nos conduce nos llevamos un garrotazo.
Quizá tenemos que levantar todos la cabeza. Todos, sin excepción. Quizá ya no es suficiente hacer sentadas, mover las manitas y luego irnos a casa a ver La Sexta. Quizá ya no vale entrar en Twitter y soltar "Mi más sincero apoyo al #14D, ¡sois grandes!" y saturar los trending topic. Lo hemos hecho todo y son pasitos de recién nacido. Y nosotros ya no somos niños.
No tengo una propuesta concreta. No voy a soltar aquí que cada uno coja un rifle y tomemos el Palacio de Invierno a hierro, sangre y fuego. No va a ocurrir aún. Puede que ocurra, cuando tú, que tienes internet, también te estés muriendo de hambre. Cuando el 21'6% suba al 50%. Hay que reconocer que por lo pronto se lo están buscando con bastantes ganas.
Tan sólo puedo decir desde mi ignorante posición que cambiemos el enfoque. Dejad de cambiar el canal porque os pone de mal humor. Abandonad esa pasividad descafeinada, ese buen humor fingido, tan caro. Dejad de evitar las manifestaciones, dejad de vomitar el "esto es así" ante cada mala noticia. Nunca hay suficiente información. Nunca hay suficientes argumentos a favor de cambiar las cosas. Nunca hay suficiente ira.
Nuestra generación os necesita cultos, os necesita educados, informados, preparados y ante todo bien cabreados. Porque todo esto ha de reventar algún día por un lado y por otro, y vamos a ser la punta de lanza que nuestros padres no pudieron ser cuando el dictador murió en su cama. No cedáis al hastío y al desánimo. Nunca perdáis la oportunidad de demostrar que en lo que a ellos respecta, somos el futuro y tenemos la razón. No dejéis que pasen, y no pasarán.
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| Manifestaciones en Turquía contra Tayyip Erdogan, 2013. |
martes, 28 de mayo de 2013
A Dios lo que es del César y al César lo que es de todos.
Durante toda esta semana he estado especialmente sensible con el tema de la religión. Quizá sea por las declaraciones de Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, que considera "totalitario" oponerse a las clases de Religión. Quizá sea por las palabras de los obispos, que han dejado de disimular y exigen que dichas clases mantengan una labor evangelizadora y no sólo académica. Quizá sea por el nombramiento de 8 exorcistas para la diócesis de Madrid "ante la avalancha de casos de influencia demoníaca". Entre unas cosas y otras, he ido fraguando la idea de esta entrada y tocar un poco el tema, pues hay mucha materia que me gustaría tratar.
A los 11 años entré en un colegio concertado de mi pueblo -religioso, por supuesto- a cursar 1º de ESO, por temas de conveniencia geográfica. Vamos, que me quedaba justo al lado de casa. Por suerte, mis padres no son especialmente cristianos así que no fue ése el motivo del ingreso.
Entré a dicho colegio creyendo en Dios. No en un Dios cristiano exactamente, pero al menos compartía con muchos la idea de cierta voluntad universal, cierto flujo bondadoso de vida y destino que ataba nuestros corazones entre sí y los llenaba de amor. El deísmo natural que nos surge a todos de niños, más por ignorancia que por auténtica fe, vaya. El caso es que mis creencias no duraron mucho allí, pese a que fuese, paradójicamente, un colegio religioso. Quizás fue por la edad, quizás fue el acné o las hormonas, quizás fueron las monjas que nos decían que la homosexualidad era una enfermedad mental, quizás fueron los "partes de convivencia" que se emitían cuando un estudiante no quería ir a misa, quizás fueron las monjas -otra vez- que nos instaban con bastante mala leche a arrodillarnos, rezar, comulgar y ser completamente formalitos en misa, quizás fueron los powerpoints con fotos de fetos destrozados en plena campaña antiaborto...
El tema es que entré creyente y salí ateo. Y poco a poco, de ateo evolucioné a una postura más anticlerical y, con la que está cayendo, no quería, pero estoy descubriendo que me he vuelto bastante antirreligioso en general. Y aunque mi adolescencia y mi vida os importen una mierda, creo que entenderéis que hay razones para ello.
Yendo a lo básico, ¿qué sentido tiene la religión? Me pregunto qué sentido tiene construir tanto tu sistema moral como tus convicciones y creencias en torno a algo que:
1. Bebe fundamentalmente de escrituras o enseñanzas milenarias escritas por personajes más o menos históricos, las cuales son profundamente metafóricas, contradictorias y fantasiosas -como si Tolkien se hubiera puesto manos a la obra con otra trilogía, vaya- además de machistas, racistas, y violentas. Por no seguir.
2. Cree que sólo su Dios y su credo son los auténticos, los únicos válidos, y negarse a creer en ellos implica o bien arder en el infierno o bien una maldad intrínseca. Todo ello habiendo no pocas religiones en el mundo, a bote pronto Adherents.com registra 4200 religiones diferentes en su base de datos, siendo 22 las que cubren las creencias del 98% de la población mundial. De entre todas ellas, curiosamente cada una quiere tener el monopolio de la verdad religiosa absoluta.
3. Cree que, a escala cósmica, somos significativos para una entidad divina, pese a ser habitantes de un pequeño planeta (ni siquiera el más grande) de un pequeño sistema solar situado en uno de los brazos de una de las cien mil millones de galaxias que se estima que existen en el universo observable.
En este punto dejo a juicio del lector si la religión puede ser algo, de entrada, basado en argumentos de tipo lógico-racional aparte de en la mera fe. Ya no planteo la existencia de Dios (ese tema daría para hablar largo y tendido), sino de ceñirse a un credo y a una religión en sí. Mi opinión la tengo muy clara y creo que vosotros también.
No es juicio mío determinar si la moral de otra persona está bien o mal. Puedo opinar, pero no soy quién para juzgar. Cada uno sabrá en qué basa su código vital, aunque, obviamente, mi opinión va a estar ahí.
El principal problema de la religión estriba en que no se desenvuelve en un entorno cerrado. La religión tende a expandirse, a ganar territorio, "evangelizar" que dirían mis queridas profesoras de antaño. Y al evangelizar no sólo busca ganar adeptos sino poder político, y desde este poder político, articular el Estado y la sociedad desde una perspectiva puramente religiosa. Así, al fundirse con el poder político no sólo se extiende la superstición como ley, sino que aparecen las grandes lacras de la política. Codicia. Tiranía. Represión. Y la religión se convierte, encima, en una excusa para las mismas.
Históricamente, por fortuna, la cosa ha ido -más o menos- en una dirección moderadamente racional. Ya no somos teocracia, como en el Siglo de Oro -manda huevos con el nombre- pero aún así estamos muy pero que muy lejos de ser un país laico. A bote pronto me viene a la mente la LOMCE, tan fresca como un salmón de temporada, con su Religión computable para nota media y todo lo que ello implica, entre otras cosas poner la Religión a la altura de las ciencias a nivel académico. Hablamos de una asignatura destinada a la evangelización, ni más ni menos, por no mencionar los sueldos de los profesores de religión, provenientes del erario público.
Otra razón para negar el laicismo del país es el pastizal que la Iglesia y sus organismos asociados (no olvido, y ahora menos, que más allá de formalismos, los catequistas, sacerdotes y obispos cacarean a toda hora que Iglesia es TODA la comunidad de creyentes):
Fuente: XTantas
A los 11 años entré en un colegio concertado de mi pueblo -religioso, por supuesto- a cursar 1º de ESO, por temas de conveniencia geográfica. Vamos, que me quedaba justo al lado de casa. Por suerte, mis padres no son especialmente cristianos así que no fue ése el motivo del ingreso.
Entré a dicho colegio creyendo en Dios. No en un Dios cristiano exactamente, pero al menos compartía con muchos la idea de cierta voluntad universal, cierto flujo bondadoso de vida y destino que ataba nuestros corazones entre sí y los llenaba de amor. El deísmo natural que nos surge a todos de niños, más por ignorancia que por auténtica fe, vaya. El caso es que mis creencias no duraron mucho allí, pese a que fuese, paradójicamente, un colegio religioso. Quizás fue por la edad, quizás fue el acné o las hormonas, quizás fueron las monjas que nos decían que la homosexualidad era una enfermedad mental, quizás fueron los "partes de convivencia" que se emitían cuando un estudiante no quería ir a misa, quizás fueron las monjas -otra vez- que nos instaban con bastante mala leche a arrodillarnos, rezar, comulgar y ser completamente formalitos en misa, quizás fueron los powerpoints con fotos de fetos destrozados en plena campaña antiaborto...
El tema es que entré creyente y salí ateo. Y poco a poco, de ateo evolucioné a una postura más anticlerical y, con la que está cayendo, no quería, pero estoy descubriendo que me he vuelto bastante antirreligioso en general. Y aunque mi adolescencia y mi vida os importen una mierda, creo que entenderéis que hay razones para ello.
Esta imagen levantará ampollas en más de uno.
Yendo a lo básico, ¿qué sentido tiene la religión? Me pregunto qué sentido tiene construir tanto tu sistema moral como tus convicciones y creencias en torno a algo que:
1. Bebe fundamentalmente de escrituras o enseñanzas milenarias escritas por personajes más o menos históricos, las cuales son profundamente metafóricas, contradictorias y fantasiosas -como si Tolkien se hubiera puesto manos a la obra con otra trilogía, vaya- además de machistas, racistas, y violentas. Por no seguir.
2. Cree que sólo su Dios y su credo son los auténticos, los únicos válidos, y negarse a creer en ellos implica o bien arder en el infierno o bien una maldad intrínseca. Todo ello habiendo no pocas religiones en el mundo, a bote pronto Adherents.com registra 4200 religiones diferentes en su base de datos, siendo 22 las que cubren las creencias del 98% de la población mundial. De entre todas ellas, curiosamente cada una quiere tener el monopolio de la verdad religiosa absoluta.
3. Cree que, a escala cósmica, somos significativos para una entidad divina, pese a ser habitantes de un pequeño planeta (ni siquiera el más grande) de un pequeño sistema solar situado en uno de los brazos de una de las cien mil millones de galaxias que se estima que existen en el universo observable.
En este punto dejo a juicio del lector si la religión puede ser algo, de entrada, basado en argumentos de tipo lógico-racional aparte de en la mera fe. Ya no planteo la existencia de Dios (ese tema daría para hablar largo y tendido), sino de ceñirse a un credo y a una religión en sí. Mi opinión la tengo muy clara y creo que vosotros también.
No es juicio mío determinar si la moral de otra persona está bien o mal. Puedo opinar, pero no soy quién para juzgar. Cada uno sabrá en qué basa su código vital, aunque, obviamente, mi opinión va a estar ahí.
El principal problema de la religión estriba en que no se desenvuelve en un entorno cerrado. La religión tende a expandirse, a ganar territorio, "evangelizar" que dirían mis queridas profesoras de antaño. Y al evangelizar no sólo busca ganar adeptos sino poder político, y desde este poder político, articular el Estado y la sociedad desde una perspectiva puramente religiosa. Así, al fundirse con el poder político no sólo se extiende la superstición como ley, sino que aparecen las grandes lacras de la política. Codicia. Tiranía. Represión. Y la religión se convierte, encima, en una excusa para las mismas.
Históricamente, por fortuna, la cosa ha ido -más o menos- en una dirección moderadamente racional. Ya no somos teocracia, como en el Siglo de Oro -manda huevos con el nombre- pero aún así estamos muy pero que muy lejos de ser un país laico. A bote pronto me viene a la mente la LOMCE, tan fresca como un salmón de temporada, con su Religión computable para nota media y todo lo que ello implica, entre otras cosas poner la Religión a la altura de las ciencias a nivel académico. Hablamos de una asignatura destinada a la evangelización, ni más ni menos, por no mencionar los sueldos de los profesores de religión, provenientes del erario público.
Otra razón para negar el laicismo del país es el pastizal que la Iglesia y sus organismos asociados (no olvido, y ahora menos, que más allá de formalismos, los catequistas, sacerdotes y obispos cacarean a toda hora que Iglesia es TODA la comunidad de creyentes):
Profesores de religión y otros cargos religiosos: el Estado
aporta 500 millones de euros para pagar los sueldos de 33.440 profesores de
religión, más 17 millones de euros para los sueldos de capellanes en cuarteles,
hospitales y cárceles. A esto hay que añadir las indemnizaciones que ha tenido
que abonar el Ministerio a los catequistas, en respuesta a sus reclamaciones.
Conciertos educativos: existen 2.376 centros concertados (el
80% de los centros privados), con 1.368.237 alumnos y 80.959 profesores. En
total, 3.200 millones de euros.
Exención de impuestos: le supone un ahorro a la Iglesia de
750 millones de euros, considerados a efectos de estos cálculos como una ayuda
más del Estado a la Iglesia.
Donación de solares para templos: en Valencia se han cedido
al menos 10 parcelas en la última década.
Ayudas directas a la Iglesia para el sostenimiento de su
patrimonio artístico e inmobiliario: 280 museos, 103 catedrales o colegiatas
con cabildo y casi mil monasterios. Las administraciones públicas en 2005
gastaron 200 millones de euros para obras de conservación o reforma.
Desgravación de los donativos: las donaciones a la Iglesia
Católica desgravan un 25% del IRPF (caso de personas físicas), y un 35% del
Impuesto de sociedades (caso de personas jurídicas). Pero el Estado devuelve a
los fieles, y por tanto aporta, el 25% (o el 35%) de esa cantidad. Esto supone
71 millones de euros.
Asignación tributaria (0,5239% del IRPF)
|
129 Mill. €
|
Complemento estatal
|
13 Mill. €
|
Profesores de religión y otros cargos religiosos
|
517 Mill. €
|
Conciertos educativos
|
3.200 Mill. €
|
Exenciones de impuestos
|
750 Mill. €
|
Sostenimiento de patrimonio artístico e inmobiliario
|
200 Mill. €
|
Desgravación de donantes
|
71 Mill. €
|
Fuente: XTantas
Haced la suma, chatines. De todas estas cifras, la asignación tributaria es la única en la que el ciudadano puede manifestar su parecer, marcando o no la casilla en el IRPF. En cuánto a los conciertos educativos y el patrimonio artístico e inmobiliario, se esgrime el argumento de que ésto le arregla dinero al Estado, tanto en presupuestos educativos como en restauraciones varias. Mi pregunta entonces es, si el Estado financia de forma tan generosa estos pormenores, ¿por qué no son públicas las Iglesias? ¿Por qué tampoco lo son los concertados?
Y por último pero no menos importante, está este detallito, una minucia ná más, este pequeño pedacito de BOE donde podemos leer que "el Estado entregará mensualmente a la Iglesia
Católica la cantidad de 13.266.216,12 euros". Por no mencionar la exención del IBI que el ejecutivo del PP garantiza a la Iglesia, con total libertad para pasarse este gravamen por el forro.
El fondo del asunto, fuera de los bailes de cifras de Internet y los bulos de una y otra parte que corren a una distancia de dos clics en Google, es el simple hecho de que el Estado financie una superstición con el dinero del contribuyente. Si se tratara de escuálidas sumas me parecería ya inadecuado, pero a este nivel me parece a todas luces una barbaridad.
¿Qué razón nos empuja a financiarla? ¿La caridad? La Iglesia Católica per se no aporta nada a Cáritas: de la financiación de la ONG, un 0'15% proviene del Fondo Interdiocesano, y un 0'76% de Organismos diocesanos. Esto hace un 0'91% del presupuesto general que proviene de fuentes paralelas a la Iglesia, aunque Cáritas no los haga figurar como 'Iglesia Católica'.
¿Es la educación de sus colegios concertados? La intervención directa de la religión en materia educativa no ha probado mejorar los resultados académicos, y debo decir que a nivel personal lo dudo bastante. La educación se mejora con profesores mejor formados, mayor coordinación entre departamentos educativos, un plan de estudios sólido y un presupuesto a la altura.
¿Es la calma de la ansiedad de los españoles, como dice TVE? Si hemos de encomendarnos a ídolos de madera y murmullos vacuos en lugar de a la razón, el apoyo psicológico y la mejora real de las condiciones de vida, apaga y vámonos.
En un Estado legítimo la Iglesia Católica no tendría nada que decir y no se le aportaría un céntimo como institución, ni a ella ni a sus organismos asociados de cariz religioso. No se debe permitir que una institución homofóbica, manipuladora y ferviente enemiga del progreso científico y moral esté alimentada por el dinero del contribuyente. A título personal considero esto el mínimo de democracia que debemos exigir.
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viernes, 26 de abril de 2013
De porras y bongos
Hoy hemos presenciado otro de los entrañables espectáculos que la España de hoy en día nos brinda. Durante toda la tarde, una gran cantidad de personas (¿centenares? ¿miles? se habla de 1500, pero esperemos a mañana para cifras más contrastadas) han aprovechado la convocatoria del 25A por parte de la Plataforma En Pie para "asediar" el Congreso, con la intención de rodearlo hasta que el gobierno dimitiese.
La iniciativa, convocada meses antes, se enfrentaba al rechazo frontal de PSOE, PP, UPyD y durante los últimos días hemos conocido también el rechazo de IU y el PCE. Dos días antes la calle que acoge al Congreso ya estaba blindada, a unos 300 metros de su entrada. Los asistentes se enfrentaban, entonces, a la oposición del sistema (que declaraba ilegal la convocatoria, como ya es costumbre) y a la presencia policial, que no acostumbra a dispensar un recibimiento grato que digamos. Cosa peliaguda.
Me dejo de rodeos. Todos sabíamos que esta convocatoria iba a quedar en agua de borrajas. La premisa siquiera de sitiar el congreso con pancartas y banderas (manteniéndonos a 300 metros de la puerta de un edificio vacío, por cierto) era ridícula. Se pretendía organizar guardias de 6-8 horas para pasar la noche, montar un quinceeme sin tiendas de campaña y de forma indefinida, bajo la cara de la policía y con el único objetivo de permanecer. Permanecer hasta (copio literalmente de la web de la plataforma) La caída del régimen (dimisión del gobierno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado), y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario.
La iniciativa, convocada meses antes, se enfrentaba al rechazo frontal de PSOE, PP, UPyD y durante los últimos días hemos conocido también el rechazo de IU y el PCE. Dos días antes la calle que acoge al Congreso ya estaba blindada, a unos 300 metros de su entrada. Los asistentes se enfrentaban, entonces, a la oposición del sistema (que declaraba ilegal la convocatoria, como ya es costumbre) y a la presencia policial, que no acostumbra a dispensar un recibimiento grato que digamos. Cosa peliaguda.
Me dejo de rodeos. Todos sabíamos que esta convocatoria iba a quedar en agua de borrajas. La premisa siquiera de sitiar el congreso con pancartas y banderas (manteniéndonos a 300 metros de la puerta de un edificio vacío, por cierto) era ridícula. Se pretendía organizar guardias de 6-8 horas para pasar la noche, montar un quinceeme sin tiendas de campaña y de forma indefinida, bajo la cara de la policía y con el único objetivo de permanecer. Permanecer hasta (copio literalmente de la web de la plataforma) La caída del régimen (dimisión del gobierno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado), y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario.
¿Qué?
Alguien podrá acusarme fácilmente de demagogo o simplista, pero ¿puede una manifestación (ya no una acampada) sin el más mínimo atisbo de violencia o resistencia activa forzar a un gobierno tozudo como el que tenemos a dimitir?
Lo dudo muchísimo. Creo que las manifestaciones que venimos viendo desde hace mucho, que apoyamos y a las que acudimos, son una consecuencia lógica del malestar popular y una sana y reivindicativa expresión del mismo, pero nada más.
Es más, una vez hubiéramos obligado a dimitir al gobierno, ¿cuál sería el siguiente paso? ¿Elecciones anticipadas? Las encuestas dan, por hoy, la victoria al PP de nuevo. Aun perdiendo la mayoría absoluta, la presencia demoledora de 296 escaños monopolizados por el bipartidismo limita y mucho nuestras expectativas.
Termino este tocho con mi conclusión respecto al tema: las manifestaciones han perdido todo poder. La expresión pública de un sentimiento, opinión o posición política ya no es efectiva como método de presión. Hemos de buscar nuevos métodos, escraches, resistencia activa, la ciudadanía debe ser creativa y activa, y, pese a no ser la solución correcta o moral, la violencia armada sigue ahí. Y si el objetivo es una revolución, no la habrá sin violencia, le pese a quien le pese. Cualquier otra medida tan sólo puede aspirar a cambios muy limitados.
Ojalá no hiciera falta la violencia. Pero viendo que estamos siendo virtualmente ignorados y apaleados y que los recortes no parece que vayan a detenerse (al menos hasta el final de la legislatura) está claro que necesitamos una tercera vía entre los bongos y los rifles. Algo que permita continuar la lucha obrera y ciudadana un paso más allá.
¡Salud!
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miércoles, 27 de junio de 2012
Panem et circenses
Esta tarde se juega el España-Portugal. Del Bosque salió ayer a afirmar que éste es "el partido más importante de nuestras vidas". A Iniesta le faltó aire para declarar en su rueda de prensa que cuando ganaron el Mundial cambiaron "la historia de España a mejor".
En pocas y simples palabras, esta tarde la gente se reunirá en bares, pubs, casas, chalés y demás para presenciar un acontecimiento deportivo. Se dejarán los dedos sin uña, mantendrán cada gramo de atención que les queda disponible en los chutes del equipo español y si ganan saldrán a la calle y colmarán cada esquina y balcón de banderas y camisetas con la bandera española (ya lo hacen, de hecho) y el mundo será feliz por un momento, será un "todo va bien" general, o un embobamiento del quince como a mí me gusta llamarlo.
Aclarar en primer lugar que no tengo nada en contra del fútbol. De hecho, me parece entretenido, un gran deporte en equipo, requiere técnica, coordinación y cuando alguien la pifia da para unos chistes cojonudos. Y es bueno que la gente anime a un deportista, que se alegre cuando gane, que lo celebre e incluso que lo acompañe a la otra punta del mundo a animarlo, si para ellos es importante. No critico que la gente se lo pase bien y disfrute aunque cada vez que alguien con mi opinión abra la boca nos tilden de aguafiestas.
El problema, y corríjanme si me equivoco, es el sistema construido en torno al fútbol. ¿Deportistas que cobran millones y millones de euros por ejercer una actividad deportiva? Aparte, leyes como la famosa Ley Beckham permiten a deportistas no nacionales (véanse Ronaldo, Kaká, Ibrahimovich y cia.) tributar a un ridículo 24% cuando juegan en equipos nacionales. Deportistas como Nadal (cambiando de campo) tributan directamente en otros países. Y, centrándonos en el tema, la victoria de la selección española en la Eurocopa significaría una sustanciosa prima para cada uno de ellos. Prima para la cuál estarían exentos de pagar impuesto alguno, en Polonia y en España. Con el fútbol no ganáis NADA.
Luego resulta que no animar a la selección española es antipatriótico. ¿Por? ¿Porque no me guste el circo mediático que montan en torno a un deporte como cualquier otro? ¿Porque prefiero animar a cualquier jugador de medio pelo antes que a una estrella millonaria que se las da de caritativa? ¿Porque se nos inundan bares y pubs de gente que te puede literalmente partir la cara si no vas con España?
Entonces parece que soy antipatriota.
Como dije antes, la Eurocopa promueve un embobamiento del quince. Así como el fútbol en general. ¿Es casualidad que el gobierno aproveche los Clásicos Madrid-Barça o los partidos europeos para dejar caer el anuncio de nuevas reformas? ¿Es casualidad que la población salga casi en minoría a las manifestaciones, a las huelgas, a las concentraciones y todo aquello que se convoque para exigir cambios políticos, económicos y sociales a mejor y luego salga en masa si ganamos un partido de cuartos, semifinales o finales?
Nos venden confort, espectáculo, estrellas, jogo bonito, unas birras con la peñita viendo el partido en una LCD grande de cojones, y mientras tanto el gobierno incumple sistemáticamente todas las promesas electorales, fuera deducción por vivienda en el IRPF, venga recortes millonarios en educación y sanidad, venga pago milmillonario a Bankia, venga rescate europeo, venga subida de IVA e impuestos. Tranquilos, podréis beberos el mágico sudor de Iniesta cuando estemos sin sangre. Porque nos lo están quitando todo.
Probablemente ahora los que defendamos esta postura seremos unos aguafiestas o unos patéticos pesimistas. Bueno, también llamaban así a quiénes hace 10 años advertían de que la supuesta prosperidad económica y la burbuja inmobiliaria llevarían a una crisis brutal. Y, coño, resulta que tenían razón. ¿Casualidad?
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