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lunes, 7 de abril de 2014

versos cobardes, V

Me planteo seriamente ponerle tope a los lunes. Cerrarle la boca de súbito a todas las penas errantes que embiten por sorpresa, bastardas e inminentes.
Me planteo un punto y final, a veces un punto y aparte, a veces dos puntos y explicar, a veces sólo encoger los hombros, sonreír, escapar.
Imposible no azotarse con un látigo distinto cada día ora una postal, ora una canción, hueco, triste, de ecos henchido.
Imposible, decías es que este Siempre se rompa, y si se rompió al final, ¿cuántos imposibles nos quedan?

jueves, 27 de marzo de 2014

versos cobardes, IV

En calles empapadas de sol caminaba sola la lluvia. En una ciudad de barro reinaba un vendaval asolador.
Vidas de vestido violento manos hostiles, sexo con amor, piernas abiertas e intelecto hambriento, espirales ígneas de caníbal rencor.
Y orbitamos y orbitamos, errantes, ávidos, nucleares, cerrados, esperando mañanas de colisión.

miércoles, 26 de marzo de 2014

#22M

Hay una batalla en la ciudad.
Hay engranajes rotos, bandadas sin brújula
hay locos y maleantes de uniforme
hay una canción silbada entre los árboles.

Hay clandestinidad y lucha,
hay sangre y miradas infectas,
hay una antología poética en cada plaza,
hay risa y verbo.

Y de esta fortuna callejera canto,
con gritos rudos y letras grandes,
con un puño en alto y el ceño inflamado,
con un ruido sordo en el vientre
que clama victoria.

Hay carcajadas y llantos,
hay pasos en vanguardia,
hay movimiento en la columna,
hay suspiros de guerra.

viernes, 7 de marzo de 2014

versos cobardes, II

Tengo en la sesera
un tapiz desordenado.
Una nube gritona e histérica
de piernas, brazos, uñas
que en un moribundo combatir
araña la bóveda con ahínco.

Tengo quince instantáneas
de tu sexo, de tu cuello, de tus ojos
impresas en el dorso de mi alma
con tinta china y demasiadas agujas.

Clavos candentes y copas de vino
que me arrancaría con tenazas
quizá hoy mismo, quizá mañana,
quizá ningún día.

No hay segundos que más odie
que los tuyos y míos, fríos y calientes.
Y es que aun si tu cuerpo fuese una guitarra
seguiría teniendo fobia a tu música.

viernes, 28 de febrero de 2014

28

Febrero perece,
arrojado a un foso de pestañas,
ahogándose entre un quizá y un puede,
ciego tras las legañas.

Muere con lentitud, tal desamparo,
que por muchos abrigos que se ponga
no consigue disipar
diez capas de doloroso hielo.

Y entre dos trenes,
tres libros,
y cinco ginebras,
cierra los ojos y parte.

Solitario,
sonoro,
frío.


viernes, 3 de enero de 2014

versos cobardes, I

Cada noche acudía
incierto el corazón, incierta la mirada
a una taberna fría, de mimbre las sillas,
de polvo cubiertas las almas.

Preguntas lanzadas al techo,
sin voz y sin rumor,
sólo desde los ojos,
desde el dolor creciente en el pecho.

¿Por qué no vuelve? decía él.
Nunca vuelve, le contaba la cerveza
porque nunca fue tuya su alma,
nunca ansió ella tu piel.


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