No me siento especial por mi capacidad de caer en círculos viciosos, una y otra vez, al igual que no me siento especial por mi tendencia de venir aquí, una y otra vez, a soltarlo como leitmotiv y quejarme una y otra vez, para aburrimiento y sopor del (reducido) público.
Sin embargo, igual que todo aquel que cuando se siente acuciado por trabajos y exámenes después de cuatro meses examinando las venillas y pelillos de su escroto se mete en las redes sociales a lloriquear sobre lo muy crudo que lo lleva ahora, pues...no lo puedo evitar. Así que entro aquí y, de forma más o menos elaborada, frecuentemente tirando a la menos, escribo unas líneas y me desahogo. Una catarsis que dura, al menos, hasta que vuelva a leer la lista de plazos de entrega de informes y ensayos.
Aún así, poco dura la lección. La procrastinación es un cebo ideal para todos los que no estamos motivados al máximo por lo académico, aquellos que escapan del lazo de la concentración y el deber y para los que montarse un horario y rutina de estudio es algo alienígena. Esto es, la inmensa mayoría del colectivo estudiantil. Por un momento pienso en que quizás, solo quizás, tenga razones para no estar motivado: mi carrera conduce fundamentalmente a un empleo en el sector público, algo bastante complicado dados los tiempos que corren, lo cual traducido lleva a un asiento en el INEM con mi nombre en él.
Ni siquiera sé qué itinerario elegir para el último año de carrera, ni qué máster elegir a continuación. Podría acabar en cualquier ciudad haciendo cualquier cosa. De hecho, casi me motiva más elegir un trabajo poco cualificado y sacarme lo justo para pagar las facturas antes que trabajar en aquello que llevo tres años estudiando. Así está el patio. Somos una generación de mierda.
Confío en que haya gente que dentro de la incertidumbre tenga claro qué quiere, por cuánto se va a vender, que sean íntegros y valoren lo que hacen y lo que tienen. Yo, bueno, me conformo con el cinismo y con tirar de presión estos últimos meses de curso, columpiarme entre suspenso y aprobado y con algo de fortuna pasar limpio. Es una actitud repugnante, el resignarse, el tirar con lo que tienes, pero parece que me va a costar cambiar de actitud yo solo.
Esta entrada está lejos de tener mensaje. Apenas son unos párrafos en forma de oda a la pereza, a la falta de motivación, a la sensación agridulce de fallarte a ti mismo cada vez que sientes que pierdes el tiempo cuando deberías cumplir tu deber, a sentir que te mereces el suspenso cuando ves el dos y medio en el tablón de notas, a todos aquellos que perdieron la brújula hace tiempo y que se mantienen en un camino que muy probablemente no sea el suyo, que es prestado, de segunda mano, y que no abandonan por pura inercia.
Cuando dentro de dos meses vuelva a poder emborracharme, la próxima cerveza irá a vuestra salud.
sábado, 4 de mayo de 2013
catarsis de cartón
viernes, 26 de abril de 2013
De porras y bongos
Hoy hemos presenciado otro de los entrañables espectáculos que la España de hoy en día nos brinda. Durante toda la tarde, una gran cantidad de personas (¿centenares? ¿miles? se habla de 1500, pero esperemos a mañana para cifras más contrastadas) han aprovechado la convocatoria del 25A por parte de la Plataforma En Pie para "asediar" el Congreso, con la intención de rodearlo hasta que el gobierno dimitiese.
La iniciativa, convocada meses antes, se enfrentaba al rechazo frontal de PSOE, PP, UPyD y durante los últimos días hemos conocido también el rechazo de IU y el PCE. Dos días antes la calle que acoge al Congreso ya estaba blindada, a unos 300 metros de su entrada. Los asistentes se enfrentaban, entonces, a la oposición del sistema (que declaraba ilegal la convocatoria, como ya es costumbre) y a la presencia policial, que no acostumbra a dispensar un recibimiento grato que digamos. Cosa peliaguda.
Me dejo de rodeos. Todos sabíamos que esta convocatoria iba a quedar en agua de borrajas. La premisa siquiera de sitiar el congreso con pancartas y banderas (manteniéndonos a 300 metros de la puerta de un edificio vacío, por cierto) era ridícula. Se pretendía organizar guardias de 6-8 horas para pasar la noche, montar un quinceeme sin tiendas de campaña y de forma indefinida, bajo la cara de la policía y con el único objetivo de permanecer. Permanecer hasta (copio literalmente de la web de la plataforma) La caída del régimen (dimisión del gobierno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado), y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario.
La iniciativa, convocada meses antes, se enfrentaba al rechazo frontal de PSOE, PP, UPyD y durante los últimos días hemos conocido también el rechazo de IU y el PCE. Dos días antes la calle que acoge al Congreso ya estaba blindada, a unos 300 metros de su entrada. Los asistentes se enfrentaban, entonces, a la oposición del sistema (que declaraba ilegal la convocatoria, como ya es costumbre) y a la presencia policial, que no acostumbra a dispensar un recibimiento grato que digamos. Cosa peliaguda.
Me dejo de rodeos. Todos sabíamos que esta convocatoria iba a quedar en agua de borrajas. La premisa siquiera de sitiar el congreso con pancartas y banderas (manteniéndonos a 300 metros de la puerta de un edificio vacío, por cierto) era ridícula. Se pretendía organizar guardias de 6-8 horas para pasar la noche, montar un quinceeme sin tiendas de campaña y de forma indefinida, bajo la cara de la policía y con el único objetivo de permanecer. Permanecer hasta (copio literalmente de la web de la plataforma) La caída del régimen (dimisión del gobierno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado), y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario.
¿Qué?
Alguien podrá acusarme fácilmente de demagogo o simplista, pero ¿puede una manifestación (ya no una acampada) sin el más mínimo atisbo de violencia o resistencia activa forzar a un gobierno tozudo como el que tenemos a dimitir?
Lo dudo muchísimo. Creo que las manifestaciones que venimos viendo desde hace mucho, que apoyamos y a las que acudimos, son una consecuencia lógica del malestar popular y una sana y reivindicativa expresión del mismo, pero nada más.
Es más, una vez hubiéramos obligado a dimitir al gobierno, ¿cuál sería el siguiente paso? ¿Elecciones anticipadas? Las encuestas dan, por hoy, la victoria al PP de nuevo. Aun perdiendo la mayoría absoluta, la presencia demoledora de 296 escaños monopolizados por el bipartidismo limita y mucho nuestras expectativas.
Termino este tocho con mi conclusión respecto al tema: las manifestaciones han perdido todo poder. La expresión pública de un sentimiento, opinión o posición política ya no es efectiva como método de presión. Hemos de buscar nuevos métodos, escraches, resistencia activa, la ciudadanía debe ser creativa y activa, y, pese a no ser la solución correcta o moral, la violencia armada sigue ahí. Y si el objetivo es una revolución, no la habrá sin violencia, le pese a quien le pese. Cualquier otra medida tan sólo puede aspirar a cambios muy limitados.
Ojalá no hiciera falta la violencia. Pero viendo que estamos siendo virtualmente ignorados y apaleados y que los recortes no parece que vayan a detenerse (al menos hasta el final de la legislatura) está claro que necesitamos una tercera vía entre los bongos y los rifles. Algo que permita continuar la lucha obrera y ciudadana un paso más allá.
¡Salud!
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viernes, 29 de marzo de 2013
cocococoward
He entrado aquí a escribir. No tengo ni idea de qué. Escribo en un portátil ya veterano a la luz de un flexo, sin música, oyendo sólo el viento que golpea como un tejón enjaulado contra las persianas. Y golpea, y golpea, y sigo sin saber qué coño escribir.
Podría escribir un relato, un relato corto, sin compromiso alguno, un baile de una sola noche con un par de personajes, en cualquier lugar, a la luz de la luna, en una pradera salpicada de sangre, en el salón de un inmenso palacio o sobre la superficie de Marte. Pero no escribiré sobre ello, porque no siento ganas de hablar con nadie, no siento ganas de crear a alguien a quien deba entender.
Podría escribir sobre política, sociedad, podría marcarme un artículo de protesta de tres pares de cojones, arrojando bilis e ira sobre un mundo podrido que se resquebraja y cae a pedazos como la escayola de las paredes de una casa de los años cincuenta. Hay mucho polvo que airear y mucha mierda que revelar. Sin embargo, sólo sería un panfleto más, una arenga pasajera. El tema es demasiado amplio, los enfoques demasiado subjetivos, la documentación a consultar extensa. No.
Podría hablaros de qué siento cuando escucho la música que me gusta. Podríais decirme lo mucho que odiáis la mierda que escucho o lo que os gusta este grupo que tocó en el Coachella en 2007 y cómo gritaste como una nena cuando el guitarrista entonó el riff que sirve de obertura a la canción. Podríamos descubrir algo en común y recomendarnos discos. Me ha pasado con otras personas. Pero escucho muchos grupos y, de todas formas, no sé lo suficiente de música como para poder analizar un disco sin sentirme un ignorante.
Podría hablar de lo que siento, de qué tal me ha ido el día. Del amor, de las lágrimas, de las risas. El alcohol, el que se toma y el que no se toma. De en qué persona pienso ahora mismo. A saber. En ese particular caso, más de uno diría adiós y cerraría la pestaña, porque poco importan los desvaríos de uno cualquiera cuando ya nos pesan los propios. Poco soportamos ver llorar a alguien y que nos toque consolarlo cuando por dentro nos recorre el resquemor de "tengo mi propio corazón seco y agrietado y para colmo he de reparar el de otro".
Podría hablar de cualquier cosa. No será por variedad de temas, hay suficiente. No será por dificultad de enfocar el tema, llevo un buen rastro de entradas, mejores o peores, en su mayoría pésimas, pero con su contenido. Podría. Pero no me apetece.
Simplemente, no me apetece concretar. Estoy cómodo en la ambigüedad, en el limbo. Es el mejor refugio para cobardes como yo.
Podría escribir un relato, un relato corto, sin compromiso alguno, un baile de una sola noche con un par de personajes, en cualquier lugar, a la luz de la luna, en una pradera salpicada de sangre, en el salón de un inmenso palacio o sobre la superficie de Marte. Pero no escribiré sobre ello, porque no siento ganas de hablar con nadie, no siento ganas de crear a alguien a quien deba entender.
Podría escribir sobre política, sociedad, podría marcarme un artículo de protesta de tres pares de cojones, arrojando bilis e ira sobre un mundo podrido que se resquebraja y cae a pedazos como la escayola de las paredes de una casa de los años cincuenta. Hay mucho polvo que airear y mucha mierda que revelar. Sin embargo, sólo sería un panfleto más, una arenga pasajera. El tema es demasiado amplio, los enfoques demasiado subjetivos, la documentación a consultar extensa. No.
Podría hablaros de qué siento cuando escucho la música que me gusta. Podríais decirme lo mucho que odiáis la mierda que escucho o lo que os gusta este grupo que tocó en el Coachella en 2007 y cómo gritaste como una nena cuando el guitarrista entonó el riff que sirve de obertura a la canción. Podríamos descubrir algo en común y recomendarnos discos. Me ha pasado con otras personas. Pero escucho muchos grupos y, de todas formas, no sé lo suficiente de música como para poder analizar un disco sin sentirme un ignorante.
Podría hablar de lo que siento, de qué tal me ha ido el día. Del amor, de las lágrimas, de las risas. El alcohol, el que se toma y el que no se toma. De en qué persona pienso ahora mismo. A saber. En ese particular caso, más de uno diría adiós y cerraría la pestaña, porque poco importan los desvaríos de uno cualquiera cuando ya nos pesan los propios. Poco soportamos ver llorar a alguien y que nos toque consolarlo cuando por dentro nos recorre el resquemor de "tengo mi propio corazón seco y agrietado y para colmo he de reparar el de otro".
Podría hablar de cualquier cosa. No será por variedad de temas, hay suficiente. No será por dificultad de enfocar el tema, llevo un buen rastro de entradas, mejores o peores, en su mayoría pésimas, pero con su contenido. Podría. Pero no me apetece.
Simplemente, no me apetece concretar. Estoy cómodo en la ambigüedad, en el limbo. Es el mejor refugio para cobardes como yo.
domingo, 24 de febrero de 2013
Crítica monguer: SMITE
Después de un mes sin actualizar esto uno siente que va siendo hora de empezar a aportar contenido. Resulta que me gustaría empezar a emplear mi tiempo mejor, haciendo más cosas que pueden aportarme satisfacción y feedback -como ésta- y echarle menos horas a videojuegos y procrastinación online. Es una empresa difícil y más aún cuando esta entrada, paradójicamente, va de un videojuego, pero bueno.
SMITE es un MOBA, un Multiplayer Online Battle Arena, en líneas simples un juego del mismo cariz que el antiguo y el nuevo DOTa (Defense of the Ancients, aquel juego nacido como un mapa del Warcraft III), el League of Legends, el HoN y otros muchos. Su mecánica de juego es la de escoger un personaje y liarse a palos con otros personajes en distintos mapas, usando habilidades propias de cada personaje e ítems que puedes comprar en una tienda. Actualmente está en estado de beta abierta.
¿Qué diferencia a SMITE del resto? Varias cosas, pero en primer lugar, su perspectiva. SMITE utiliza una vista en tercera persona, por poner un referente diríamos que semejante a la de GTA. Esto le da una inmersión que difícilmente consiguen LoL o HoN, en mi opinión, aparte de que permite apreciar mucho mejor los modelos de los personajes y su diseño. Controlas al personaje con las teclas WASD o flechas y usas las habilidades con los números 1, 2, 3 y 4. Es un detalle importante porque es básicamente lo que caracteriza al juego.
Como otra característica, los personajes en SMITE son dioses. Sí, dioses, tipos de distintos panteones: griego, romano, hindú, chino, egipcio, incluso azteca. Básicamente puedes darle manteca a RA con un Thor enfurecido. Esto, para los freaks de la mitología (gente como yo, que se tocaba y mucho con el viejo Age of Mythology) es un detalle bastante chulo.
Un punto que me parece un poco flojo es el del diseño: según los desarrolladores, para muchos PJ's se han basado en pinturas, cerámicas y material gráfico antiguo, aun añadiendo diseño de propia cosecha como es evidente en el caso de Thor, que parece salido de Warcraft.
Actualmente hay sobre unos 30 dioses, cada uno con sus propias 4 habilidades más una habilidad pasiva característica. Los roles de tanque -defensivo- carry -personaje orientado a provocar daño, sea con autoattack o habilidades- y support -curandero, proveedor de buffs o bonus a sus compañeros- se mantienen como en todo MOBA.
El apartado gráfico para mí es cojonudo para ser una beta: aun con sus fallitos, sobre todo en efectos de los poderes o en las plantillas que usan los personajes para usar los poderes de área o en cono, que pecan de sosos. La verdad es que, para ser un juego con una perspectiva mucho más cercana que LoL lo veo con buen nivel gráfico.
Para jugar puedes elegir entre tres modos: Arena, Conquest y Domination.
-El Arena es un modo en el que dos equipos de cinco se abocan a un mapa bastante amplio, basado en darse galletas en una zona central, evitando a la vez que oleadas de minions -soldados- que salen de la base contraria alcancen la tuya. Cuanto más os maten a los de tu equipo y más minions alcancen el portal de tu base, más puntos pierdes. Al llegar a cero, u're defeated. De momento es mi modo preferido por lo ágil de las batallas.
-El Conquest es la típica partida al estilo LoL: tres calles, con dos torres en cada calle, una base a cada extremo del mapa. El objetivo es superar la calle, destruir las torres, matar al fénix de la base enemiga -igual que el inhibidor del LoL, con la diferencia de que éste ataca- y matar al minotauro enemigo que hay en el interior de su base. Sí, un minotauro gigante, que da unos hachazos importantes. Matas al minotauro, ganas. Juntas esto con una jungla bastante densa, con monstruos que al matarlos dan buffs en velocidad, ataque, maná, cooldowns y oro, y se queda un modo bastante completo.
-El Domination es, al estilo del Dominion del LoL o modos similares de los FPS, un modo basado en capturar y retener puntos estratégicos junto con tu equipo. No he jugado pero parece que no es un modo muy frecuentado (como el Dominion, vaya).
Merece una mención especial el modo Joust, donde puedes probar cualquier personaje de los 30 existentes, lo hayas comprado o no, y jugar en un mapa pequeño de una calle contra un bot de Ra. Tiene bastante chicha el poder probar a cualquier personaje y así ver si te gusta su mecánica o no antes de comprarlo.
En general me ha sorprendido y se le echan bastantes horas de juego y partidas, por su frescura y ese estilo propio. Cierto que adolece de ciertos fallos -que de momento le achaco a estar en fase beta, aunque veremos si lo solucionan todo en la release- pero se disfruta y dar tortazos con dioses de la antigüedad es impagable.
Nota sobre 10: 7
Pros:
-El toque RPG que le da la tercera persona.
-Son dioses, joder, DIOSES.
-Da gusto jugar a algo distinto a LoL por una vez, y con más modos.
-El nivel gráfico mantiene el tipo.
-La velocidad de juego es rápido y modos como el Arena tienen un dinamismo que no siempre ves en un MOBA.
Contras:
-Está en open beta y sus bugs están ahí y a veces tocan los huevos.
-La tienda de ítems es bastante ortopédica por el momento.
-Hace falta abrir una miniventana para subir de nivel las habilidades. MAL.
-Algunos defectos gráficos en los efectos de los poderes, que le quitan especularidad.
-Un diseño más agresivo y menos clásico en personajes como Ares le darían una personalidad propia.
-El minimapa pide a gritos un rework, más tamaño y simplicidad.
-No todos los PCs soportan los gráficos en nivel alto, y en niveles más bajos se ve bastante cutre, lo cual no dice nada bueno del diseño.
Añadiría a los contras que cuesta adaptarse a la perspectiva cuando estás acostumbrado a LoL, pero realmente no es culpa del juego.
Espero que os haya gustado la entrada y que la twiteéis y me deis un poco de publi si os ha gustado. Si veo que os mola actualizaré más a menudo, que ya toca.
POSTDATA: 29/10/2013
A día de hoy, tras un buen número de parches, estando ya próxima la salida de la beta y la release al mercado, se han solucionado bastantes problemas: el diseño mediante reworks, bastantes bugs, se han añadido un buen puñado de personajes, se ha actualizado la interfaz y en general es mucho más atractivo y mucho más jugable. Imprescindible si te ha cansado el LoL.
¿Qué diferencia a SMITE del resto? Varias cosas, pero en primer lugar, su perspectiva. SMITE utiliza una vista en tercera persona, por poner un referente diríamos que semejante a la de GTA. Esto le da una inmersión que difícilmente consiguen LoL o HoN, en mi opinión, aparte de que permite apreciar mucho mejor los modelos de los personajes y su diseño. Controlas al personaje con las teclas WASD o flechas y usas las habilidades con los números 1, 2, 3 y 4. Es un detalle importante porque es básicamente lo que caracteriza al juego.
Como otra característica, los personajes en SMITE son dioses. Sí, dioses, tipos de distintos panteones: griego, romano, hindú, chino, egipcio, incluso azteca. Básicamente puedes darle manteca a RA con un Thor enfurecido. Esto, para los freaks de la mitología (gente como yo, que se tocaba y mucho con el viejo Age of Mythology) es un detalle bastante chulo.
Un punto que me parece un poco flojo es el del diseño: según los desarrolladores, para muchos PJ's se han basado en pinturas, cerámicas y material gráfico antiguo, aun añadiendo diseño de propia cosecha como es evidente en el caso de Thor, que parece salido de Warcraft.
Actualmente hay sobre unos 30 dioses, cada uno con sus propias 4 habilidades más una habilidad pasiva característica. Los roles de tanque -defensivo- carry -personaje orientado a provocar daño, sea con autoattack o habilidades- y support -curandero, proveedor de buffs o bonus a sus compañeros- se mantienen como en todo MOBA.
El apartado gráfico para mí es cojonudo para ser una beta: aun con sus fallitos, sobre todo en efectos de los poderes o en las plantillas que usan los personajes para usar los poderes de área o en cono, que pecan de sosos. La verdad es que, para ser un juego con una perspectiva mucho más cercana que LoL lo veo con buen nivel gráfico.
Para jugar puedes elegir entre tres modos: Arena, Conquest y Domination.
-El Arena es un modo en el que dos equipos de cinco se abocan a un mapa bastante amplio, basado en darse galletas en una zona central, evitando a la vez que oleadas de minions -soldados- que salen de la base contraria alcancen la tuya. Cuanto más os maten a los de tu equipo y más minions alcancen el portal de tu base, más puntos pierdes. Al llegar a cero, u're defeated. De momento es mi modo preferido por lo ágil de las batallas.
-El Conquest es la típica partida al estilo LoL: tres calles, con dos torres en cada calle, una base a cada extremo del mapa. El objetivo es superar la calle, destruir las torres, matar al fénix de la base enemiga -igual que el inhibidor del LoL, con la diferencia de que éste ataca- y matar al minotauro enemigo que hay en el interior de su base. Sí, un minotauro gigante, que da unos hachazos importantes. Matas al minotauro, ganas. Juntas esto con una jungla bastante densa, con monstruos que al matarlos dan buffs en velocidad, ataque, maná, cooldowns y oro, y se queda un modo bastante completo.
-El Domination es, al estilo del Dominion del LoL o modos similares de los FPS, un modo basado en capturar y retener puntos estratégicos junto con tu equipo. No he jugado pero parece que no es un modo muy frecuentado (como el Dominion, vaya).
Merece una mención especial el modo Joust, donde puedes probar cualquier personaje de los 30 existentes, lo hayas comprado o no, y jugar en un mapa pequeño de una calle contra un bot de Ra. Tiene bastante chicha el poder probar a cualquier personaje y así ver si te gusta su mecánica o no antes de comprarlo.
En general me ha sorprendido y se le echan bastantes horas de juego y partidas, por su frescura y ese estilo propio. Cierto que adolece de ciertos fallos -que de momento le achaco a estar en fase beta, aunque veremos si lo solucionan todo en la release- pero se disfruta y dar tortazos con dioses de la antigüedad es impagable.
Nota sobre 10: 7
Pros:
-El toque RPG que le da la tercera persona.
-Son dioses, joder, DIOSES.
-Da gusto jugar a algo distinto a LoL por una vez, y con más modos.
-El nivel gráfico mantiene el tipo.
-La velocidad de juego es rápido y modos como el Arena tienen un dinamismo que no siempre ves en un MOBA.
Contras:
-Está en open beta y sus bugs están ahí y a veces tocan los huevos.
-La tienda de ítems es bastante ortopédica por el momento.
-Hace falta abrir una miniventana para subir de nivel las habilidades. MAL.
-Algunos defectos gráficos en los efectos de los poderes, que le quitan especularidad.
-Un diseño más agresivo y menos clásico en personajes como Ares le darían una personalidad propia.
-El minimapa pide a gritos un rework, más tamaño y simplicidad.
-No todos los PCs soportan los gráficos en nivel alto, y en niveles más bajos se ve bastante cutre, lo cual no dice nada bueno del diseño.
Añadiría a los contras que cuesta adaptarse a la perspectiva cuando estás acostumbrado a LoL, pero realmente no es culpa del juego.
Espero que os haya gustado la entrada y que la twiteéis y me deis un poco de publi si os ha gustado. Si veo que os mola actualizaré más a menudo, que ya toca.
POSTDATA: 29/10/2013
A día de hoy, tras un buen número de parches, estando ya próxima la salida de la beta y la release al mercado, se han solucionado bastantes problemas: el diseño mediante reworks, bastantes bugs, se han añadido un buen puñado de personajes, se ha actualizado la interfaz y en general es mucho más atractivo y mucho más jugable. Imprescindible si te ha cansado el LoL.
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