jueves, 11 de febrero de 2016

viento tras el cristal

Me pesa vivir bajo la alarma de los monstruos del piso de abajo. Has de tener siempre presente que en el peor momento se escurren por las tuberías, te hablan en sueños, se te enredan en la piel. Toda mi vida conviviendo con ellos, confinándolos, sepultándolos en marismas de aparente seguridad. Y sin embargo encuentran, a veces –raras, por suerte- la forma de volver a someterte.

Tanta mente sana en cuerpo sano y la lengua y el corazón siguen siendo músculos a entrenar. Sales de la zona de confort y todo lo que te devuelve el mundo es una ventisca. Quién pudiera vivir dentro, evitar el roce, el conflicto, vivir sin significado, sin consecuencia alguna, sin dejarse algo por el camino.


Lástima que hayamos olvidado tras eones que la única forma de evolucionar sigue siendo la misma. Eterno ensayo y error. Muriendo por el camino, y renaciendo.

domingo, 20 de diciembre de 2015

disforia

Tu mundo sucio y pequeño se astilla y estalla. Notas en las mejillas el bombardeo de las mentiras que -te- has contado y todo parece la misma ridícula y rota broma. Nada más que esperar, que sentir, que sea agradable, diáfano, puro en intenciones y prosa. Sólo una amalgama de tus propios miedos que -sin éxito- aprenden a bailar con los miedos de otro.

Quisiera sentirme como en casa cuando estoy en casa, pero estas puertas ya no me representan. Nada acalla el rumor y ni el culo de la jarra de cerveza es una experiencia placentera. Desfilas. Suspiras.

Buscas sólo dos segundos mal contados de intimidad, ternura, y nada -nadie- más. Un mero "eres suficiente" susurrado a la oreja en forma de aliento cálido. Que esperanza y bien mayor -que no mal menor- sean palabras que no suenen tan extrañamente ajenas como esta noche.

martes, 8 de diciembre de 2015

murga

No siempre los retornos son nuevos inicios. Mis retornos siempre han sido una nueva ronda a la misma partida, un nuevo intento de reutilizar las cartas contra un oponente insalvable. De vuelta a la gran ciudad, a los mismos errores y a algunos nuevos. A nuevas situaciones y los mismos viejos traspiés. Ambicionar una intimidad a la que ya ni se espera. Mismas calles, mismos alcoholes, mismas drogas para adormecer sensibilidades. Un retorno a la anemia sentimental, a no devolver miradas en el metro, a observar cómo el mundo se desarrolla lejos de ti, a compartir submundo y papel con tus pasiones. A salvaguardar tus nichos de amistades, risas, placeres asegurados, lo fácil y lo que va a dejarte dormir.

Hoy lo conocido es un amigo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

don't go down to sorrow

Noches desveladas. En que el único culpable del calor agobiante de la cama eres tú mismo, tú solo.
Noches sin nadie que lance una cerilla encendida a través de la oscuridad. Sin tregua, sin gestos. La pura contienda entre tus dudas estalla. Tus ojos se secan de mirar un techo a oscuras.

Un ruido gris cabalga por el cielo pero aquí abajo no puedes verlo. La única compañía de esta habitación zumba torpemente y chupa sangre. No hay caras amigas impresas en el blanco y muerto gotelé.

No hay luz tuya esta noche, esta vez no.

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